viernes, 24 de marzo de 2017

Aquí, en Europa

Cuando un loco atropella a una treintena de personas en el centro de Londres o vacía un cargador de AK-47 en una sala de baile de París, nuestra sociedad occidental reacciona con tal desconcierto e inseguridad que uno se pregunta en manos de quién estamos. Es decir, es evidente que en Europa tenemos un nivel de vida descaradamente superior a la mayoría del globo, aunque nos empeñemos en quejarnos constantemente de las minucias absurdas que forman parte de nuestro día a día.

Aquí, en Europa, nadie muere de hambre y es muy extraño que te rajen el cuello para robarte el teléfono o que te claven un puñal en el pecho para quedarse con tu dinero. Tampoco aparecen grupos de enmascarados en nuestros hogares para decapitar a un familiar mientras nos obligan a observar la escena.

Aquí, en Europa, a las niñas pequeñas no se les realiza la ablación del clítoris ni se las casa con cualquier viejo a cambio de treinta cabezas de ganado. Tampoco existen carteles de la droga que dominen provincias enteras donde ni siquiera el ejército se atreva a entrar. No tenemos esclavos ni obligamos a nuestros niños a prostituirse en cualquier calle de Madrid, Milán o Berlín. No hacinamos a nuestros presos ni dejamos el control de las cárceles a merced de las bandas.

Aquí, en Europa, no tenemos a gobernantes que gasten todo el presupuesto en armamento nuclear ni que prohíban el uso de Internet a la población. En Europa no sacamos el agua de los pozos con nuestras propias manos ni mandamos a nuestros críos a recorrer varios kilómetros de caminos polvorientos para llegar a la escuela. No tenemos que utilizar el mismo calzado hasta que la suela se desgaste ni pasamos varias semanas sin darnos un baño. Aquí, en Europa, las mujeres no son violadas entre diecisiete energúmenos en un transporte público de Bombay. En Europa las mujeres no visten burkas ni son propiedad de sus maridos.

Una de las víctimas del puente de Westminster


Aquí, en Europa, vivimos en nuestra propia burbuja. Podemos elegir no querer saber nada de todo lo anterior o podemos elegir estar informados. Sin embargo, nunca llegaremos a comprender qué es el mundo real ni quién es el ser humano bajo la presión de la supervivencia. En Europa no conocemos el instinto que mueve al resto de las sociedades. Aquí, competimos entre nosotros para que nos contraten en un trabajo, nos den un premio o para ligar con una chica o con un chico. En el mundo real, que empieza en nuestra frontera este, a poco más de tres horas en avión, las personas compiten entre ellas por otro tipo de cosas. Compiten por un pedazo de tierra, por comer ese día o por imponer su fe a los demás. Y no compiten con currículos o con vídeo presentaciones, no; compiten utilizando la fuerza y el horror, de maneras tan atroces que ni siquiera podemos intuir la realidad.

En Europa no tenemos ni puta idea de lo que es la lucha por la supervivencia. Hace siglos, lo sabíamos, pero nuestra sociedad tecnológica ha sucumbido a su propia endogamia y ahora no lo sabe. Vivimos mirando una pantalla y pensamos en los suscriptores de YouTube, en las visitas de Instagram o en los seguidores de Twitter. Información al instante y todos contentos y felices... hasta que un pobre desgraciado que camina por el puente de Westminster en dirección al trabajo, escucha un griterío a lo lejos y antes de que pueda levantar la cabeza de su smartphone es arrollado hasta la muerte por un yihadista.

Es aquí, en estos pequeños momentos de caos y desconcierto, cuando los dos mundos se cruzan y es aquí, cuando nuestra sociedad toma consciencia por un sólo segundo de la burbuja en la que vive y de que existen horrores tan reales como el aire que respiramos. Pero tranquilos, esa sensación tan molesta de inseguridad se esfuma cuando el horror deja de ser trending topic.


jueves, 23 de febrero de 2017

Urdangarín: libre y sin fianza

En mi último post alertaba de la jugada que estaba preparando la justicia para librar de la cárcel a Iñaki Urdangarín. No ha hecho falta acudir al Tribunal Supremo. Los propios jueces de la Audiencia de Palma han dejado libre y sin fianza al yerno del emérito rey. Mi pregunta es: ¿Qué coño esperábamos? ¿Que lo metieran en la cárcel? ¿De verdad pensábamos verlo entrar en Soto del Real?

No es que la Justicia esté amañada, no. El problema de base es que todo el puto sistema es una farsa montada sobre la creencia absurda de que vivimos en una democracia. Todo es pompa y boato. Es un disfraz, una puta careta de colores que tapa al monstruo que hay detrás.

No es culpa de los jueces. Es culpa de que para que los jueces asciendan necesitan el aprobado de los políticos. Los políticos lo invaden todo e invadir el poder judicial trae consecuencias como la que nos ocupa. Cuando un sistema político mata de inicio los postulados de la separación de poderes de Montesquieu, está condenado a ser un estado fallido. Y eso es España, un estado fallido vestido de domingo.

"¿Es que te pensabas que iba a ir a la cárcel? Jeje" 


El sistema es sencillo y fácil de entender. Los políticos se reparten el Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces. El CGPJ asciende jueces, reparte puestos, dictamina sanciones y un largo etcétera de competencias que abarcan a toda la justicia. Por tanto, si uno quiere ser juez de renombre tendrá que obedecer las órdenes de los elegidos por los políticos. Como por ejemplo, los jueces que han soltado a Urdangarín. En un tiempo les veremos ascender como ascienden los globos sonda.

Por otro lado, el Fiscal General del Estado es elegido por el Gobierno directamente, sin ningún tipo de rubor. Éste, a su vez, reparte órdenes pormenorizadas al resto de fiscales para que las cumplan sin rechistar. Esta práctica explica que existan fiscales tan lamentables como el sr. Horrach, más preocupado por ser abogado de la Infanta que fiscal en un caso tan relevante.

El último pilar sobre el que se erige esta bazofia legal es la infrafinanciación de toda la Justicia y el debilitamiento de su poder. Colapsar a los jueces con miles de casos y enterrarlos en papeleo es la mejor opción para desmoralizar a cualquiera que quiera hacerse el héroe y para eternizar los procesos hasta la extenuación.

Por tanto, si controlas a los jueces, controlas a los fiscales y controlas la financiación, el resultado es la justicia a la carta que tenemos. En el caso Noos se decidió realizar todo un paripé con ánimos de calmar al pueblo llano durante un tiempo. Podrían haber dejado pasar el tema y desestimar la demanda desde un principio, pero se encontraron con dos problemas: el jaleo mediático y el juez Castro. La solución fue montar un juicio de postín y alargar el proceso para rebajar la furia colectiva. Al final han decidido no esconderse y, por algún motivo, una condena de seis años se ha resuelto con la puesta en libertad del sujeto condenado. Todos sabemos la razón.

Todos somos iguales ante la ley.

lunes, 20 de febrero de 2017

Un Cuento de Princesas

La Infanta ha sido absuelta, por supuesto. El final del culebrón del caso Noos no ha traído ninguna sorpresa. Todo este circo orquestado desde la Zarzuela y desde Moncloa tenía una planificación ardua pero segura.

Es decir, alguien se da cuenta de que el yerno del Rey está robando a manos llenas. Se le insta a dejar esas actividades pero el amigo Iñaki insiste en que su proyecto es absolutamente legal. Él se dedica a cobrar informes de veinte páginas extraídos del Rincón del Vago a precio de coltán utilizando la Corona como pretexto. Como no hay quién le baje del burro, se le empapela y salta la liebre.

¡Mierda! ¡Nos la ha liado este cabrón!. A partir de aquí, todos los periodistas se lanzan a escarbar hasta dar con la gran pepita de oro: la Infanta. Cristina de Borbón ha sido testigo directo del enriquecimiento de su marido a expensas del erario público y no sólo eso, sino que además ha participado en la trama mediante otra empresa fantasma llamada Aizon, a la que enviaba facturas de todo tipo cuando se suponía que era una organización sin ánimo de lucro. Durante un tiempo no dejan de aparecer correos y documentos firmados que la involucran de lleno. El nuevo Rey no tiene más remedio que alejarse de su hermana y su yerno y los echa a patadas de la Familia Real. Se le retiran todos los actos como Infanta y se le invita al exilio en Suiza. 

 "Me voy yendo para el palecete. Luego te veo"


A los pocos meses comienza la Instrucción del juicio. El juez resulta ser José Castro, un hombre honesto a pocos años de su jubilación, que no tiene ambición por el ascenso y que a priori, resulta incorruptible. Las altas esferas comienzan a preocuparse. Van a tener que ofrecer el real culo de la Infanta y aceptar su imputación. Aún así, se encuentran con un fiscal dispuesto a todo en pro de sacar a Cristina del lío en que se ha metido. Se lanza la teoría del desconocimiento y del amor ciego. El fiscal Horrach se empeña en suavizar la implicación de la Infanta e intenta hasta el último momento evitar la imputación. El clamor popular crece y la imputación se consuma. La justicia parece imponerse y aparece la esperanza dentro del vulgo. 

El juicio se mediatiza hasta la extenuación, con retransmisiones en directo y un seguimiento exhaustivo del mismo. Cristina de Borbón utiliza más de cien veces las expresiones "No sé" o "Lo desconozco". La acusación principal, formada por la abogada de Manos Limpias, se ve envuelta en un escándalo de extorsiones y amenazas por parte del sindicato hacia ciertas personas a cambio de no llevarlos ante la justicia. El CNI filtra todo tipo de datos a la prensa para desprestigiar a la acusación y embrutecer el ambiente. La absolución ya se menciona en ciertos círculos. 

Finalmente llegamos a la sentencia que, como era previsible, castiga con seis años de cárcel a Iñaki Urdangarín y absuelve a su esposa, Cristina de Borbón. Por supuesto, aún falta el último y más importante paso: el recurso al Tribunal Supremo. Jueces de nuestra cuerda que reducirán la condena de Iñaki hasta los dos años, librándose así de ir a la cárcel y cerrando el círculo de la deshonra. 


viernes, 17 de febrero de 2017

NioH: la senda del samurai

La mitología japonesa siempre ha estado envuelta en un aura de misterio y lejanía que infunde respeto y atracción a partes iguales entre los occidentales. Los espíritus malignos o yokai, son demonios de muy diversas formas y con diferentes niveles de maldad. Los japoneses les atribuyen influencia en los actos de las personas. El terrible Oni y su garrote de hierro contrasta con el juguetón Kappa, un humanoide con caparazón de tortuga y cara de rana que disfruta asustando a los humanos con los que se topa.

NioH, el nuevo proyecto de los chicos del Team Ninja, se desarrolla en un Japón feudal en guerra  y en el que los yokai han aparecido en el mundo de los humanos para sembrar el caos. Nuestro protagonista es William, un pirata que se verá envuelto en una aventura para recuperar el espíritu guardián que le ha sido arrebatado por un alquimista malvado, quien será nuestro principal enemigo.



William se verá obligado a convertirse en un verdadero samurai si quiere sobrevivir en el mundo hostil al que ha ido a parar. Humanos, demonios, ninjas y todo tipo de criaturas demoníacas serán los rivales que tendremos que ir salvando para alcanzar cada objetivo. Como samurais tendremos que especializarnos en dos de las armas que el juego nos ofrece: katanas, dobles katanas, lanzas, hachas y kurasigamas, un arma muy versátil compuesta por una hoz en un extremo y una cadena con un peso final en el otro.


El combate exige una alta concentración al jugador, tornándose frenético en ocasiones y muy duro si los enemigos nos superan en número. Nuestra barra de vida bajará de forma alarmante si recibimos un golpe sin estar en guardia. Sin embargo, la barra más importante con la que cuenta nuestro personaje es la que nos indica el ki, una especie de estamina que indica el gasto de cada una de nuestras técnicas de ataque. El juego se divide por misiones principales con cinemáticas intercaladas y misiones secundarias que nos servirán para aprender técnicas y adquirir nuevo equipamiento.
El contenido que ofrece NioH es singularmente amplio, con opciones de forja de armas y todo una serie de técnicas y movimientos diferentes para cada una de las armas.



El juego bebe del espíritu de la saga Souls, pero añadiendo su propia personalidad en el combate cuerpo a cuerpo. Es rápido, es ágil y es divertido. Tenemos tres posiciones de guardia: alta, media y baja. Con la guardia alta asestaremos golpes contundentes que agotarán nuestro ki enseguida pero que serán más lentos. La postura media nos permite una defensa y un ataque equilibrados y será por la que optaremos la mayor parte del tiempo. La postura baja permite golpear múltiples veces aunque con un daño menor. Cada tipo de arma tendrá movimientos diferentes según cada postura y además, los diferentes tipos de enemigos nos obligarán a utilizar una u otra dependiendo de la defensa que presenten.

Los sesenta frames por segundo que soporta la Play Station 4 contribuyen a una experiencia muy recomendable en su conjunto. El juego es exigente, sí, pero también es justo con el jugador. Los enemigos utilizarán las mismas armas que nosotros y además también cuentan con una barra de ki, algo que podremos utilizar en nuestro beneficio si les obligamos a gastarla por completo y a quedar exhaustos -y por tanto expuestos- durante los enfrentamientos. NioH entrega al jugador herramientas para que aprenda las artes samurais y las ponga en práctica desde el minuto uno. Aún así, lo cierto es que moriremos incontables veces ya que en NioH cualquier despiste se paga con la muerte.



Los jefes finales nos regalan enfrentamientos memorables que pueden ser de larga duración dependiendo del rival. Desde demonios enormes hasta vampiras mortales o gigantescos artrópodos, todos nos obligarán a estudiar sus patrones de ataque y a escudriñar sus puntos débiles para tener alguna posibilidad ante rivales a los que a priori parece imposible derrotar.

Es un juego para los gamers que se quejan de la dificultad actual en los videojuegos. En NioH encontrarán el desafío que poco a poco la industria ha ido olvidando y dejando de lado.

jueves, 16 de febrero de 2017

Aquelarre en Podemos

Desde los inicios de la Tuerka en YouTube y el posterior salto de Iglesias a la Sexta Noche, todos vimos cómo un joven profesor universitario, licenciado en Ciencias Políticas, se erigía como líder de los sin voz, aplastados por la crisis económica y ninguneados por los poderes políticos y financieros.

Aquel Pablo Iglesias, de aspecto desenfadado, pelo largo y corbata casual, traía un mensaje conciso y contundente que encandilaba a las masas y enfurecía a la derecha. Pronto, todo el mundo hablaba de castas y de asaltar los cielos. Aquel tipo sí parecía ser la voz serena del 15-M. Un discurso tranquilo, pausado y lejano al griterío de las tertulias enseguida caló en los medios de comunicación. Los sábados por la noche la Sexta conseguía desbancar a Telecinco y a su programación basura, líder hasta ese momento ofreciendo al televidente porquería en bandeja. De hecho, Telecinco hizo un intento de tertulia política que fue un auténtico fiasco. Un licenciado en Ciencias Políticas había puesto en jaque a Mediaset.



Tras varios meses en la Sexta y un afianzamiento de su imagen en las redes sociales, Pablo Iglesias, guiado por Juan Carlos Monedero, decide crear Podemos y acudir a las elecciones europeas. El plan se urdió en la Complutense de Madrid, con muchos de los ahora presentes en la cúpula morada. La apuesta salió tan bien que de la nada y sin apenas medios para hacer campaña, lograron colocar a cinco eurodiputados en el Parlamento Europeo, lo que ratificó la teoría de Iglesias de la importancia de la televisión como plataforma de lanzamiento. 

A partir de ahí, el resto de medios de comunicación comenzó a dar cobertura a Podemos y a llenar horas y horas de programación con este grupo de jóvenes políticos que arrasaban por donde iban; el mayor soplo de aire fresco de la política española desde la Transición. Por supuesto, el aumento exponencial de la fama trajo consigo todo un serial de ataques mediáticos por parte de cierto colectivo de periodistas. Pero internamente, Podemos se mantenía firme y lanzaba balones fuera. 

Lo interesante de este proceso de auge de la marca hasta llegar al Parlamento ha sido el progresivo desgaste y deterioro que han sufrido a nivel interno. El Pablo Iglesias que debatía en la Sexta Noche no es el Pablo Iglesias actual. Su imagen desenfadada y su convincente discurso han dado paso a un semblante serio y taciturno; además de una pérdida de peso considerable y un ceño que siempre está fruncido.



Podemos ha cometido errores de bulto en el mantenimiento y cuidado de su imagen pública. No todo el mundo puede soportar el desgaste que provoca la fama y el foco de los medios y eso se nota en los errores que se cometen. Cuando un dirigente escribe un tuit, tiene que tener claro la repercusión que va a tener y en ese aspecto ha habido fallos garrafales. Otro error que ningún partido comete es airear los choques internos, sin embargo, Podemos se ha encargado de darle pábulo a las diferencias entre Errejón e Iglesias, que es lo mismo que echarle gasolina al incendio. 

Es decir, en ocasiones el ciudadano percibe que Podemos se ha visto desbordado por los acontecimientos y que no es capaz de actuar con seriedad. Vistaelegre 2 fue, más que en un congreso, un circo donde los periodistas acudían buscando carnaza y filtraciones en medio de la guerra de bandos en la que se ha convertido el partido. La gente de Errejón, los partidarios de Iglesias y los anticapitalistas se lanzas pedradas a diestro y siniestro a través de los medios y de las redes sociales; un puto desastre a nivel de imagen pública. 

Esto es Podemos a día de hoy, un partido más que nació bajo la esperanza de muchos y que cayó bajó la ambición y la codicia de unos pocos. 

jueves, 26 de enero de 2017

La Toxicidad en YouTube

Ya han pasado un par de semanas desde que Nintendo presentó oficialmente su nueva videoconsola, bautizada como Nintendo Switch, que saldrá al mercado a principios de marzo convirtiéndose en la sustituta de la ninguneada Wii U.

Se trata de un híbrido entre consola de sobremesa y portátil, con mandos extraíbles que soportan una tecnología de vibración y reconocimiento visual como nunca antes se había visto. Se lanzará al mercado con el gran aval que supone The Legend Of Zelda: Breath of the Wild, la última y esperadísima entrega de una saga que el año pasado cumplió 30 años desde su aparición en la NES y que tiene millones de fans por todo el mundo.

Nintendo Switch


La red está llena de información sobre la Switch y de cientos de análisis y elucubraciones acerca de lo que será el sistema, hasta dónde será capaz de llegar, cuál será el apoyo de las terceras compañías, etc.. Después de participar activamente estas dos últimas semanas en todo este enjambre de foros, discusiones y publicaciones en YouTube, Twitter o Facebook, he de admitir que he llegado a desesperarme por toda la basura que me he encontrado. El nivel de odio y fanatismo que he llegado a leer en muchos de los cientos y cientos de comentarios que he visto, me resulta preocupante. A raíz de la conferencia de presentación de este producto de Nintendo, se han establecido dos bandos principales que se han declarado una guerra tan absurda como terrible en la red.

Los famosos nintenderos, mostraron enseguida su entusiasmo por el último producto de su marca favorita, alzando como es normal sus virtudes y compartiendo sus sensaciones y esperanzas de cara a los próximos meses. Unos hablaban de su tamaño perfecto, de su versatilidad, de las posibilidades que ofrece en cuanto a movilidad, etc. Otros, dentro de este grupo, mostraron cierto recelo al descubrir que Nintendo iba a comenzar a cobrar una suscripción por el uso de su sistema online, algo que hasta ahora no había ocurrido en sus anteriores máquinas. También les sorprendió el precio final con el que se venderá en España, unos 330 euros sin juego, precio notablemente superior a sus dos directas competidoras: la Play Station 4 Slim actualmente se puede conseguir por 243 euros con juego incluido y la Xbox One S ronda los 270 euros, también con un juego. Por tanto, algunos de estos nintenderos compartieron en estos foros su extrañeza por esta jugada de Nintendo, no exenta de riesgo en el mercado actual. Todo bien razonado y con exquisita educación por lo que yo pude leer en general.

La guerra de sistemas ya existía en los 90 


En otro tipo de foros, más dedicados a las consolas de la competencia, se comenzaba a hablar sin tanta cautela sobre los defectos que encontraban en la Nintendo Switch. La mayoría ponía de manifiesto que los 32 Gigas de memoria que trae la consola se antojaban ridículos al lado de los 500 e incluso 1 TB que Sony y Microsoft incluían en sus consolas; muy poca memoria interna que iba a obligar a los usuarios que comprasen la máquina a gastar más dinero en tarjetas SDD de memoria externa. Otro defecto muy comentado era la escasa potencia gráfica que la Switch parecía ofrecer, a falta de datos oficiales que Nintendo no quiso compartir en la conferencia. Pero la realidad era que ninguno de los juegos que fueron presentados aquel día exhibían gráficos propios de esta generación. Por tanto, aquel rumor que decía que la Switch iba a ser tan potente como PS4 y Xbox One se derrumbó el mismo día de su presentación.

Conforme pasaban las horas, las noticias, los análisis y las opiniones aumentaron de manera significativa. Pero fueron las primeras publicaciones de los youtubers más influyentes de la comunidad las que supusieron el verdadero pistoletazo de salida para el caos total. Comenzó un cruce directo entre los nintenderos más acérrimos, que negaban punto por punto cualquier defecto de la consola y los propios seguidores de Nintendo que compartían sus dudas sobre el producto. El grupo ultra y negacionista, animado por el vídeo de su youtuber favorito, se lanzó a la caza del falso nintendero, al que se acusó de todo tipo de tropelías.

Mientras los seguidores de la gran N se mataban entre ellos, los primeros sonyers comenzaron a asomar la cabeza por estos foros para interesarse por la lucha fraticida que se estaba produciendo. Algunos metían baza para hurgar en la herida con comentarios sarcásticos sobre los aspectos más negativos de la consola, otros se sorprendían por el ambiente que se vivía y otro grupo se dedicaba al trolleo puro y duro.

Uno de los youtubers más influyentes del momento, ex seguero y actual enemigo declarado de Sony, se dedicó a fomentar la defensa a ultranza de la Nintendo Switch con vídeos constantes que espoleaban a sus seguidores. Pero algo curioso sucedió a lo largo de los días en el canal de este youtuber. Muchos de sus suscriptores, comenzaron a escribirle comentarios extensos y argumentados en los que se mostraban ofendidos por el lenguaje ofensivo que estaba utilizando en los vídeos contra cualquiera que hubiera puesto en duda a la máquina. Este reducto de nintenderos críticos con el producto presentado por una multinacional evidenciaron que se había generado una auténtica ola de mierda llena de odio y desprecio entre usuarios por un puto producto electrónico. Se quejaban de la actitud de los más ultras, que habían endiosado a una marca comercial defendiéndola como algo sagrado, y olvidando la condición de consumidores de todos ellos.

El youtuber respondió borrando numerosos comentarios, en especial aquellos que le colocaban en su sitio por la estúpida y fanática actitud que estaba desplegando. También bloqueó a decenas de usuarios y por supuesto, también perdió a todos esos suscriptores. Los días siguientes los comentarios publicados bajo sus vídeos fueron perdiendo extensión, gramática y léxico en general, para convertirse en frases cortas, ofensivas y llenas de faltas de ortografía. En pocos días, el youtuber perdió a los seguidores de más de veinticinco años, para quedarse con una gran masa de críos, de ignorantes y de estúpidos fanáticos sin respeto alguno.

Lo peor de todo y lo más preocupante es que el balance general de estas dos semanas, se resume en que el youtuber ha ganado en total más de 3000 nuevos suscriptores. Internet como reflejo de la vida misma.

miércoles, 4 de enero de 2017

Las dos caras de la Red Social

En los últimos cinco años, la importancia social de las redes como Facebook, Twitter o YouTube se ha multiplicado de tal forma que a día de hoy se han establecido como las principales fuentes de información para gran parte de la población, muy por encima de los medios tradicionales.

La inmediatez que Twitter ofrece al usuario ha superado con creces a la radio como el medio más eficaz y presto en cuanto a actualidad se refiere. A los pocos segundos de acontecer una noticia de cierta relevancia, la dispersión de la misma se realiza de forma exponencial, de manera que un único individuo llega a miles de usuarios que a su vez se hacen eco de la información y vuelven a utilizar el retuit. En pocos minutos una sola persona puede desencadenar una oleada de interés a nivel nacional -e incluso mundial- que los medios tradicionales se encargarán de contrastar y ampliar, en su caso.



Hace menos de una década, el proceso era mucho más lento y tedioso, de forma que la mayoría de noticias tardaban unas pocas horas en coger forma y ser publicadas en los telediarios de la siguiente edición. Esta nueva forma de información instantánea acarrea serios problemas de fiabilidad y sobre todo potencia la rumorología, pseudociencia con miles de seguidores en nuestra sociedad. El morbo, la polémica, la discusión emocional, el escándalo y el escarnio público son los reyes del trending topic. El interés masivo y viral de cualquier noticia no escapa a los tópicos de siempre, sólo que a una velocidad mucho más endiablada. No son pocas las personas que se han visto afectadas por una montaña de tuits que en pocas horas han acabado con su anonimato y con su reputación. Twitter no perdona.

Aquel chaval medio idiota que golpeó a una chica en el tacón para hacerla caer, sufrió las consecuencias de la viralidad y del click masivo. Su nombre, su DNI e incluso su dirección personal fueron publicados el mismo día en que se convirtió en trending topic en España. Se le pudo desenmascarar porque hoy día cualquiera puede rebuscar en tus propias publicaciones y obtener todos los datos que desee. Desde luego, ninguna sentencia de ningún juez iba a ser tan severa como la que sufrió aquel pobre desgraciado.  

Twitter es un universo que nos hace sentir en un ambiente coloquial y seguro. Opinamos sobre decenas de temas cada día y nos permitimos bromear o trollear a aquellos que copan la actualidad. A las pocas horas, unos temas entierran a otros y nos olvidamos del asunto. Pero el historial de nuestros tuits queda ahí para siempre. Inlcuso no basta con borrar un tuit del que nos hemos arrepentido. Si tu mensaje fue retuiteado tan sólo una vez, perdiste el control sobre él porque pasa a formar parte del time line de otro usuario. Un asunto éste que ha provocado numerosos problemas a los políticos de nueva generación, que sufrieron en sus carnes búsquedas concienzudas por parte de periodistas del ala contraria, que deseaban encontrar cualquier tuit que se saliera de lo políticamente correcto para publicarlo al instante; aunque ese tuit tuviera cinco o más años. Es igual. Si te tomas Twitter como una charla coloquial entre amigos estás muy equivocado. Porque en una cafetería con amigos uno se puede permitir ciertas licencias, incluso de mal gusto; pronto quedarán en el olvido. Pero en Twitter todo queda registrado y un mensaje estúpido u ofensivo puede hundir a su propietario a los cinco o seis años de su publicación. Éste es uno de los modus operandi de periodistas referentes del clickbait como Eduardo Inda, experto en la materia y que ha tenido a un equipo de cuatro personas dedicados exclusivamente a la búsqueda de basura en los time lines de sus víctimas.



Por lo general, la gente no es consciente de la responsabilidad de una publicación ofensiva o chistosa. Creen que les leerán sus amigos y seguidores sin plantearse que sus mensajes pueden llegar a millones de personas a las que no les hará ni puta gracia leer ciertas barbaridades y por tanto, es muy posible que muestren su ira al respecto. Le ocurrió también a aquel chaval de Alicante que se cachondeó de la muerte de un policía; medio país se le echó encima y el crío tuvo que dejar su pueblo y suplicar perdón delante de un juez mientras le caían las lágrimas por la cara. 

También les ocurrió a dos completos gilipollas que desearon la muerte al niño enfermo de cáncer que quería ser torero. Aquellas dos babosas se llevaron una buena oleada de odio y represalias por su valentía a la hora de meterse con un crío enfermo; justicia del pueblo. Twitter convertido en la plaza con cadalso donde suben los reos para ser ajusticiados. Y en este caso, confieso que fui partícipe del linchamiento.

De hecho, la mayoría de las empresas de cierto tamaño que poseen departamentos de recursos humanos, realizan investigaciones exhaustivas previas a la contratación de cualquier empleado. La imagen es una parte fundamental de las marcas y ningún jefe de personal quiere a un tipo que cuelgue fotos en las que se ponga en evidencia y por ende, ponga en evidencia a la empresa. Hay quien, a día de hoy, todavía se lamenta de no encontrar trabajo pese a sus esfuerzos, mientras su muro de Facebook está lleno de fotos suyas de dudoso gusto; evidentemente nunca pasará el corte para hacer una entrevista.

Ésa es la realidad del nuevo mundo y aquél que mejor se adapte, sobrevivirá por encima de las mariposas negras con las que aprendíamos a Darwin.