viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit rompe Europa

Los británicos han decidido dar un portazo y largarse de Europa, como aquel grumete que huye asustado del barco cuando tiene una vía de agua y comienza a escorarse. La diferencia está clara; en este caso, el Reino Unido no es el grumete, sino el segundo de a bordo de una tripulación que ya rumoreaba acerca de la posibilidad de amotinarse. El fracaso de la Constitución Europea, la crisis económica o el ascenso fulgurante de los nacionalismos han propiciado que el proyecto con el que soñaba Churchill los Estados Unidos de Europa se haya ido al garete.  En su famoso discurso en la universidad de Zurich, en 1946, el dirigente británico decía: 

 "Tenemos que construir una especie de Estados Unidos de Europa, y sólo de esta manera cientos de millones de trabajadores serán capaces de recuperar las sencillas alegrías y esperanzas que hacen que la vida merezca la pena. El proceso es sencillo. Todo lo que se necesita es el propósito de cientos de millones de hombres y mujeres, de hacer el bien en lugar de hacer el mal y obtener como recompensa bendiciones en lugar de maldiciones"




El Brexit no sólo es preocupante por el tema económico, que desde luego lo es, o porque Gareth Bale se haya convertido en extracomunitario. Lo preocupante del Brexit son los motivos que sus partidarios se han dedicado a vitorear y las proclamas que han movilizado a millones de británicos para decidir salir de la maltrecha Unión Europea. El UKIP (partido de la independencia del Reino Unido) y su líder están deseosos por cerrar las fronteras por los mismos motivos que Marie LePen las quiere cerrar en Francia. Existe una xenofobia desenfrenada que ya no se centra sólo en los inmigrantes africanos o en los refugiados sirios. Su xenofobia se centra de manera particular en todos aquellos jóvenes europeos, incluidos los 200 000 españoles, que viven y trabajan en UK. No existe ninguna reflexión acerca de porqué UK precisa gente formada de otros países ni nada parecido. Todo se reduce a la vieja consigna de que los extranjeros nos roban el trabajo. Es algo tan simplón, estúpido y antiguo, que lo preocupante es que un país como UK haya sido movilizado por semejante cuadra de idiotas.



El desprecio hacia la Europa del sur, siempre presente entre los conservadores ingleses y alemanes, el odio y a la vez la envidia por nuestro estilo de vida y la sensación de que vivimos a costa de ellos, han sido jaleados en una especie de abducción generalizada y de embotamiento colectivo que de repente han llevado a un país serio a tomar una decisión absurda producto de las emociones y de los impulsos. El 75% de los jóvenes han votado Remain y, sin embargo, la población más envejecida prefiere entregarles un país aislado y con la puerta cerrada. Los jóvenes, que han viajado por Europa y han disfrutado del interrail y de la beca Erasmus, conocen los beneficios de una Europa sin fronteras internas y con libertad de movimiento. En cambio, los viejos conservadores, que no han salido de Bristol o de Cardiff, han tomado una decisión irreflexiva y que nos afecta a todos. 

Mucho me temo que, al igual que lo hicieron los nacionalismos del siglo XIX, esta oleada de nuevos ultranacionalistas y xenófobos se extenderá como lo hace el aceite sobre el papel por toda Europa, con gobiernos de extrema derecha en Austria, República Checa o incluso Francia.

Veremos en qué acaba la broma de Cameron. 


miércoles, 8 de junio de 2016

La tiranía de la belleza

Normalmente suelo escribir sobre actualidad política y social. Pero en este artículo quisiera acercarme a un tipo de micropolítica que incide mucho más en nuestras vidas que la pompa y el boato de la política convencional. Se trata de la tiranía de la belleza.

El feminismo actual, liderado por escritoras como Naomi Wolf denuncia las repercusiones sociales del llamado patriarcado y cómo inciden en el día a día de la gran mayoría de las mujeres. Generalizar nunca es justo, pero en ocasiones es útil para explicar ciertas anomalías. El bombardeo publicitario constante y contumaz a través de los medios audiovisuales ha generado una imagen alocada e inalcanzable del patrón de belleza de la mujer. El hecho de ser inalcanzable no es ninguna casualidad, puesto que se pretende que la mujer nunca esté conforme con su propia imagen, con el objetivo último de que la clienta vuelva a por más productos de belleza o incremente el abanico de los que ya utiliza. El patriarcado, como cima jerárquica de la dominación de la mujer, utiliza la industria cosmética como arma arrojadiza contra el género femenino, y una de sus premisas más evidentes es acabar con la autoestima de la mujer. Una mujer insegura y con baja autoestima, necesita la aprobación externa para sentirse guapa y bella, y por ello invierte gran parte de su energía en lograr ese objetivo. Día a día esta necesidad causa mella en la mujer, que llega a obsesionarse con su aspecto y a vincularlo con su felicidad. La siguiente transcripción pertenece a un foro de enfemenino.com en el que una chica comenta su caso:

«Tenia 15 años cuando empecé a maquillarme y a querer verme guapa. Admiraba ya a las modelos y los trajes que llevaban; no tenia dinero para llevar los modelitos que veía por las tiendas pero mi sueño era ser mayor y comprarme mucha ropa.

Años más tarde, mi sueño se cumplió, empecé a trabajar y pude comprarme todo lo que quise. Hasta ahí todo normal, pensareis.

La ropa, la peluquería, las esteticistas y las maquilladoras son mis aliadas cada mes.Salir siempre perfecta de mi casa, la obsesión de mirarme a un espejo, la preocupación por si el moño que llevo no está bien o si alguno de los pelos va mal, si se me ha ido la sombra o el pintalabios se ha corrido, mirando mi cuerpo, dejando de comer para tener la figura que quiero.

Lo que empezó como algo bonito, de ser una mujer femenina que se arregla, ha terminado por ser una tortura, coger un kilo de más es una obsesión y el no estar guapa me crea depresión...

Siempre dando esa imagen de guapa...luego me doy cuenta, miro a mis amigas y algunas son felices sin maquillar ni arreglar y sin tener encima esta carga que tengo...(que yo sola me he cargado); a las demás se lo he pegado todo, están obsesionadas con su cuerpo como yo...la ilusión de estar guapas y gastando casi todo el sueldo en ropa, etc... Siempre en tacones, aunque acabe con dolor de espalda y de pies al llegar a casa.

Si alguna forera le pasa, que cuente su caso..»



Hasta Scarlett Johansson fue linchada en los medios por su "celulitis"



No es más que uno de los cientos de casos que pueden encontrarse con facilidad en la red. El triunfo del culto a la juventud y al cuerpo perfecto es tan evidente que basta con observar con detalle los productos cosméticos que utiliza una mujer trabajadora cualquiera: el corrector, la máscara, el labial, el champú sin lavado, el champú normal, el acondicionador, las toallitas, el reductor, el sérum, la sombra y el corrector de ojos, el esmalte de uñas, las pinzas, la crema hidratante, el exfoliante, el bálsamo, el anti-edad, el rímel, el iluminador, el lápiz, las brochas, el rizador, la crema de manos, el fijador y el perfume. Faltan muchos más claro. 



A ojos del profano resulta abrumador, qué duda cabe. Pero es un gran indicador de cómo la industria de la cosmética y sus aliados en la explotación de la belleza han sido capaces de crear una absoluta necesidad y dependencia hacia sus gigantescos catálogos de productos. La presión ejercida sobre las mujeres para mantener su aspecto juvenil y negar con rotundidad el paso de los años, es un síntoma de negación de su propia trayectoria vital. Mientras que el patriarcado social alaba a los hombres maduros hablando de su etapa dorada y aplaudiendo sus bodas con jovencitas sonrientes, a las mujeres de la misma edad se las margina en los medios y en el cine y prácticamente se las obliga a rodearse de todo tipo de productos mágicos o a pasar por quirófano para quitarse unos años. Rita Freeman comenta en uno de sus libros que «a causa del culto a la juventud las mujeres no logran abrazar la posibilidad de sentirse poderosas en la segunda mitad de sus vidas». 

El patricarcado promueve la distancia entre las mujeres jóvenes y las maduras, que se temen unas a otras en cuanto a físico se refiere. De modo alguno interesa que se estrechen los lazos entre ambas generaciones por el peligro que supondría que el género femenino fuera unánime. 

La industria de los complejos y de la destrucción de la autoestima es tan poderosa que hasta las propias modelos o las actrices de moda pasan por el bisturí tecnológico de Photoshop para parecer así insuperables. Ropa, productos de belleza, gimnasios, dietistas... todo el mundo gana dinero a costa del sufrimiento silencioso de la mujer. 

A mí, en cambio, siempre me han gustado recién salidas de la ducha.  




jueves, 26 de mayo de 2016

62 Personas poseen el 50% de la riqueza mundial

Según un informe de Oxfam publicado en enero de este año, 62 personas poseen la misma riqueza que el 50% de la población mundial, unos 3600 millones de personas.

¿Cómo se ha permitido este disparate? Sencillamente porque no es casualidad. Estas cifras son la constatación del triunfo de las clases dominantes sobre el resto de la población.

La concentración de la riqueza y del poder siempre ha sido el objeto de las élites sociales, pero no es hasta mediados del siglo XX cuando la desigualdad alcanza índices descomunales.

Acabada la II Guerra Mundial, se produce el retorno de millones de veteranos participantes en la contienda. Los gobiernos europeos se ven en la tesitura de tener que premiar de algún modo los enormes sacrificios asumidos por buena parte de la población. Se desarrolla el Estado de Bienestar en Occidente con medidas sociales encaminadas a la mejora de la clases trabajadoras.

En EEUU tras el desastre bursátil del 29, estas medidas ya venían introduciéndose. A la Seguridad Social y las reformas laborales se unió la subvención de la educación superior para aquellos soldados que habían combatido contra el Eje.



Fueron años de un extraordinario crecimiento económico basado en la producción y la manufactura. El aumento de los ingresos en la población permitió el aumento del consumo y el desarrollo generalizado Henry Ford subió el sueldo a sus empleados para que pudieran comprar sus coches. Además, en los 60 y 70 se lograron extraordinarios logros en derechos civiles de la mano de líderes como Martin Luther King o Malcolm X, y el auge de movimientos sociales pacifistas, ecologistas, feministas, etc.

El 85% de la economía estadounidense se basaba en la producción y el 15% restante en las finanzas. Unas finanzas reguladas y que movían el dinero sobrante en forma de créditos para vigorizar una economía sólida a la que sí podía llamarse capitalismo.



Este despertar social no pasó desapercibido por las clases dominantes, que tras tomar buena nota de la deriva que la sociedad americana estaba tomando, comenzaron a preparar el contragolpe abonando el terreno durante la crisis de los años 70. En 1980 es elegido Presidente de los EEUU de América Ronald Reagan, un enemigo beligerante y tenaz de las políticas keynesianas y del Estado, al que atribuye todos los males de la nación. Junto a Thatcher en Gran Bretaña elaboran un plan ambicioso y global que llega hasta nuestros días y que se basó en dos grandes ejes:

-Desregularización del sector financiero: esto permitió el aumento del porcentaje del PIB que suponían las finanzas y el auge de la economía de especulación. Las grandes empresas se dan cuenta que logran mayores beneficios moviendo grandes cantidades de dinero de un sitio a otro del planeta que con su propio producto; la banca de inversión sienta las bases para el dominio absoluto de la economía y las aseguradoras y las grandes corporaciones no tardan en subirse al carro.

-Deslocalización de la producción: la globalización permitió a las empresas establecer su producción en cualquier país del mundo, adoptando de inmediato la legislación nacional de cada territorio. Por tanto, los obreros comienzan a competir con obreros de otros países del mundo en los que la legislación permite la explotación de los mismos. Según Adam Smith "la libre circulación del trabajo es la base de todo sistema comercial libre" y sin embargo, desde los 80 hasta la actualidad, ni el trabajo ni los obreros circulan, pero si el capital. Este sistema teorizado por muchos economistas como Alan Greespan (Presidente de la Reserva Federal) se cimentó bajo la premisa de "aumentar la inseguridad del trabajador", lo que permitió la rápida extinción de la afiliación sindical (sólo un 7% de los americanos en empresas privadas están afiliados a un sindicato) y la expansión general de condiciones de trabajo precarias. Noam Chomsky habla del precariado como aquel proletariado que trabaja bajo condiciones de precariedad que le impiden abandonar la pobreza.



Todo este gigantesco plan global no sólo se reduce a la creación de estrategias económicas. También el aspecto emocional es importante. Las clases dominantes quieren despojar al resto de la población de valores como la solidaridad. La solidaridad y la compasión, valores que nos hacen humanos, representan un gran peligro para las élites. El Estado de Bienestar se basa en la solidaridad de la comunidad con aquellos de los nuestros que más lo necesitan. Por tanto, es algo a aniquilar porque no produce ningún beneficio.




Las joyas de la corona son la sanidad y la educación. Dos bolsas potenciales de negocio con enormes posibilidades para el enriquecimiento. Es evidente que existe una presión desmedida proveniente de las élites para liquidar estos dos sistemas y que pasen a manos privadas. La forma estándar para privatizar un sistema es recortar fondos. Si recortas fondos, el sistema dejará de funcionar y la gente se quejará. Entonces será el momento de ofertar la privatización con la premisa de que lo privado es más eficiente. Es decir, se crea un problema para después ofrecer su solución. La clave para aplicar una medida inaceptable es introducirla gradualmente, como hicieron con los salarios, las condiciones precarias, etc. Nuestros padres, con menos formación que nosotros, podían adquirir viviendas con trabajos de baja cualificación y además mantener a dos o tres hijos, algo casi imposible para una pareja joven de hoy día.

Por supuesto, los medios de comunicación son la piedra angular de todo el proyecto en su papel de principal herramienta de manipulación de masas. Desde los medios, las élites dominantes pueden promover la ignorancia y la mediocridad entre las mismas y así poder inculcarles el sentimiento de culpa sobre su propia desgracia. También es muy útil fomentar la envidia, el odio y la competencia desleal entre las clases trabajadoras, de forma que se peleen entre ellos por las migajas que las clases dominantes les lanzan para que puedan sobrevivir.



Este juego social tan macabro es posible gracias a la ingente cantidad de información que las élites tienen de las clases más bajas y que ellas mismas les proporcionan a través de las redes sociales. La Big Data es la herramienta más codiciada por las corporaciones para poder manejar a su antojo a los miles de millones de desgraciados que están atrapados en descomunales servidores de varias partes del planeta.


Voltaire dijo que "si los pobres empezaran a razonar, estaría todo perdido", pero me temo que Voltaire no conocía Internet.

lunes, 23 de mayo de 2016

La Copa del Rey y las esteladas

Tras la resaca de la final de la Copa del Rey varios asuntos han quedado claros. Primero, que los políticos son expertos en crear problemas donde no los hay, como demostró la Delegada del Gobierno con la famosa prohibición de las esteladas. Menos mal que un juez sensato fue el encargado de revocar la estúpida medida y de paso dejar en evidencia a la señora Delegada. En la grada del Calderón se vieron ayer todo tipo banderas, incluyendo banderas españolas ondeadas por la afición culé. Total normalidad.

La estelada y la rojigualda durante la final de ayer
Segundo, que la medida de la Delegación del Gobierno desató de nuevo todo tipo de análisis, opiniones, polémicas y gritos de voceros cargados de odio y rencor. Ese odio latente entorno al tema catalán que emerge como un geisher cada vez que tiene ocasión, y que tiende hacia una quimera: la imposición del sentimiento mediante la fuerza. Todavía hoy una gran mayoría de españoles piensan que la forma más adecuada de solucionar el eterno debate de la unidad de España se resuelve mediante la fuerza o la justicia.

Nadie termina de aceptar que España no es Francia. Se apela a los franceses cantando la marseillaise en un estadio de fútbol o a las banderas estadounidenses ondeando al viento en todos los jardines yankis. Cada país tiene un trasfondo histórico que le ha llevado a donde está. España no tiene porqué ser como los demás. De hecho, no lo es. Si no reconocemos que esta península se ha forjado entorno a la relación histórica de varios pueblos independientes pero interrelacionados, nunca nos daremos un entorno de respeto y armonía para convivir. Varios hechos puntuales a lo largo de los últimos cinco siglos han conformado un Estado de naciones claramente diferenciadas y profundamente interrelacionadas con el resto.

Reino Unido es un estado unitario formado por cuatro naciones constitutivas: Inglaterra, Escocia, Galés e Irlanda del Norte, con un parlamento y tres administraciones descentralizadas que funcionan como un reloj suizo. Los ingleses se saben parte de UK y aceptan las diferencias históricas con los galeses, y desde luego no intentan imponerles su bandera. El verano pasado se realizó un referéndum en Escocia con una normalidad que aquí dejó boquiabiertos a los más estúpidos. No es más que un ejemplo para trasladar la diversidad de formas de gobierno que los países se dan en función de los pueblos que los conforman.

Aquí llevamos décadas intentando encajar un puzzle que no encaja y nos frustramos y nos cabreamos entre nosotros. Y resulta que el puzzle no encaja porque sobre la mesa tenemos piezas para conformar cuatro puzzles distintos y ponerlos en el mismo marco.

Los árboles a veces no dejan ver el bosque.


viernes, 6 de mayo de 2016

Rajoy I El Estratega

El próximo 26 de Junio volveremos a tener elecciones generales tras el estrepitoso fracaso de los últimos meses. Ningún partido ha sido capaz de poner encima de la mesa cesiones y sacrificios en pro del necesario acuerdo que aventuraban los resultados de diciembre. El pacto PSOE-Ciudadanos era tan limitado en número de escaños que no pasó de mera declaración de intenciones, aunque nos sirvió para echarnos unas risas en la fallida investidura. Podemos, por su parte, tampoco quiso bajarse del burro en sus exigencias regionales al estar atado de pies y manos por sus propias confluencias. Y qué decir del PP, marginado estrella del Parlamento y espectador de lujo del show rival.
A pesar de todo y de cara a la segunda vuelta que estos idiotas nos han obligado a sufragar, no se observa cambio alguno en sus actitudes. Ni siquiera han llegado a un acuerdo para disminuir el gasto electoral de la campaña: unos diez millones de euros sólo en papeletas y demás basura. Todos se llenan la boca ante los medios sobre la necesidad de abaratar costes, y por supuesto, a la hora de votar todos se niegan a renunciar a la cuota que les corresponde por ley.




A nadie se le ha ocurrido proponer una serie de debates televisivos donde los candidatos expongan su idea para España y la contrasten con los adversarios. De hecho, el Presidente Rajoy ya ha advertido que no piensa acudir a ningún debate electoral porque no ve la necesidad de ello y porque los debates hay que prepararlos; entiendo que es demasiado trabajo para estar en funciones.
El sentido común nos dice que sería la fórmula más eficaz y más barata para hacer llegar a los ciudadanos las propuestas de cada partido, que al fin y al cabo es de lo que se trata. En vez de eso, parece ser que los partidos prefieren inundar los buzones con basura que nadie lee y con carteles en los que nadie se fija, amén del trasiego de dinero que piensan manejar.
Si las encuestas no mienten, todo apunta a un resultado muy similar al de diciembre, y por tanto, a un nuevo bloqueo institucional, y más, observando el nivel de desprecio mutuo que los partidos más afines tienen entre sí. En el último acto de celebración del Dos de Mayo en Madrid, Rajoy y Rivera estuvieron a menos de dos metros uno del otro durante más de tres horas y ni siquiera se saludaron. Aun así, el magnánimo Mariano y sus gurús electorales cuentan como propios los votos de Ciudadanos, y hablan con toda tranquilidad de un posible Gobierno Rajoy-Rivera, a pesar de la evidencia palpable de la nula afinidad de sus líderes. Es más, toda la prensa hace sus cábalas entorno a esa posibilidad. Rajoy, al que antes de las elecciones de diciembre se daba por muerto, no sólo ha conseguido salvarse de la quema parlamentaria esquivando la investidura, sino que ha dejado que Sánchez se consuma en su propia incapacidad para aglutinar a Ciudadanos y a Podemos entorno a su figura, fracasando en todos sus intentos por ser Presidente. Además, las encuestas vuelven a situar como primera fuerza al PP, y es más que posible que repita cargo. No olvidemos que es gallego y que sabe encajar hostias, condiciones que parecen elevarle por encima de cualquier adversidad, incluso cuando estuvo en la rampa de salida tras perder las elecciones en la segunda legislatura de Zapatero. Con cetro de caudillo y una guardia pretoriana que le mantiene en una cúpula alejado de la realidad, Rajoy sigue vivo caiga quien caiga.


En cuanto al pacto Podemos-IU, sólo cabe preguntarse el porqué Iglesias renuncia ahora a la supuesta transversalidad de su partido al aliarse con un socio comunista que no teme alzar el puño izquierdo en público. Es una apuesta arriesgada que parece encubrir el temor de una pérdida de votos del sector de Podemos más alejado de las confluencias. Es decir, aquella gente que creyó en la idea de Podemos como un conjunto de ciudadanos hartos de la perversión del sistema, pero con esperanzas de un cambio. Esa gente ha sido testigo de cómo Iglesias ponía como condición primera para negociar, la inclusión del referéndum catalán antes que el paquete de medidas sociales urgentes que este país necesita. Y esa gente es mayoría en Podemos; en cambio, Pablo Iglesias ha mostrado una imagen de títere a merced de Xavi Domenech, Compromís, los independentistas gallegos, etc...

Las urnas proveerán...

martes, 12 de abril de 2016

Ciudadanos y Podemos: Agua y Aceite

Por lo visto en la última reunión entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, ni pacto de investidura, ni pacto de gobierno. Una reunión que nace muerta no puede vivir; es tan sencillo que resulta absurdo subrayar lo obvio. Lo peor es que los tres actores de la tragicomedia representada hace unos días lo sabían, y fueron expresamente a perder el tiempo y a posar ante los fotógrafos.

Los verdaderos dirigentes de Ciudadanos, apostados entre bambalinas, ya se han encargado de marcar a fuego las líneas rojas de su partido entre los chicos de bien que colocaron para salir en la tele. Me refiero a Arcadi Espada, ex díscolo periodista de EL PAÍS, que ahora escribe para El Mundo; también a Boadella, el cómico más odiado por el nacionalismo catalán; a Javier Nart, periodista, abogado y estrella de las tertulias televisivas de Mª Teresa Campos; también a Garicano, ex gurú económico de FAES; y cómo no, al propio Girauta, que decidió salir del oscurantismo y colocarse como Portavoz del partido en el Congreso antes de perder el control sobre su chico estrella.



Porque Albert Rivera, Inés Arrimadas o Begoña Villacís, no son el núcleo duro de nada. Son tan sólo las caras amables que el partido muestra para su exhibición al pueblo. Es un producto bien acabado y listo para su consumo, pero nada original. Detrás de ese maquillaje tan pedante de sociedad civil liberal y moderna, se esconden los intereses de siempre; es un coche con el mismo motor, pero con carrocería nueva y relucientes cromados.


Las empresas más poderosas de este país dejaron en la estacada a Mariano hace unos meses ante la obviedad de las encuestas, que le otorgaban la peor valoración de un Presidente en toda la democracia. Rajoy, que es un tipo rencoroso y vengativo, culpó a Rivera por robarle la "novia" de los huevos de oro, y comenzó a mostrar públicamente su desprecio más absoluto por Ciudadanos. De hecho, es evidente que tiene más simpatía por Podemos que por la formación naranja.

¿Cómo sino explicar que un partido regional y minoritario sea capaz de montar una estructura a nivel nacional en pocos meses? Sólo puede lograrse con dinero y talento para la organización. Los tipos que dirigen las empresas del IBEX no son estúpidos ni para ingresar dinero ni para entregar maletines en un despacho, pero sí tienen la capacidad para ceder el talento que poseen y ponerlo a disposición del partido. Con diez o quince de sus mejores economistas, abogados e ingenieros, puede crearse una red política con sedes en todas las capitales de provincia e impulsar de la nada un partido liberal de nuevo cuño. Una vez engendrado el proyecto, las empresas se aseguran una posición ventajosa en el Congreso, con dos partidos de derechas. Tan sólo falta eliminar el obstáculo que impide un pacto PP-Ciudadanos, y que no es otro que Mariano Rajoy.

Por eso es imposible que Ciudadanos acepte nunca a Podemos, porque representa la antítesis de sus intereses. Toda esa basura retórica acerca de la renovación de la democracia y las fuerzas del cambio, no es más que morralla para periodistas y voceros. El cambio no es más que el cambio de poder.

Tampoco Podemos ha actuado en favor del bien común. Desde un principio puso por delante el referéndum catalán como línea roja, sabiendo que era una medida imposible de aceptar para PSOE y Ciudadanos. Podemos surgió como onda expansiva del 15-M, en defensa de la clase trabajadora. Era un movimiento transversal que no diferenciaba entre españoles. Aquello quedó en nada tras la entrada en el Congreso de Xavi Domenech, insinuando que podía poner en aprietos al partido si el referéndum no se planteaba.



No hay altura de miras ni visión de futuro. No se han dado cuenta de que ésta es la oportunidad. Se dejan llevar por las estrategias políticas de marketing e intereses partidistas tradicionales, típicos de PP y PSOE. No han sido ni serán capaces de conseguir un acuerdo de mínimos que logre iniciar la limpia de toda la corrupción que ha destrozado la nación ni de cimentar la recuperación de una democracia real.

Conseguirán la continuidad del PP y la pérdida de fuerza en el Congreso por no ceder los extremos.

miércoles, 6 de abril de 2016

A la caza de Podemos

Ha comenzado la temporada de caza mayor en el coto privado de la política. Mientras los Marksman engrasan los cerrojos de sus rifles, las pobres presas ignoran la suerte que les depara el futuro. Los bobalicones corzos de Podemos corretean entre sus escaños y juegan al tira y afloja con el PSOE y Ciudadanos para conseguir un pacto del todo imposible. Tan imposible, que las huestes fundacionales de Ciudadanos, comandados por el lugarteniente de Rivera el señor Girauta—, ya se han lanzado sin mesura contra la presa más codiciada del coto: Pablo Iglesias y su rebaño.

Las informaciones provenientes del PanamaLeaks han causado heridas en numerosas personas e instituciones, no sólo en Podemos. Pero es evidente que es mucho más cómodo publicar a cinco columnas sobre el rebaño de la izquierda que sobre la implicación del Banco Santander o del Banco Sabadell en todo este turbio asunto. Quizá será porque los periódicos de papel se venden envueltos literalmente en publicidad bancaria los fines de semana y quizá será porque todas las tertulias políticas de todas las radios están patrocinadas por la banca. Quizá, sólo quizá.



Cuando se abre la veda todos disparan a una y pocos aciertan, pero es igual, porque el estruendo de todos esos rifles ya ha causado la suficiente conmoción como para dejar a la presa desorientada y perdida. Los cazadores amartillan el arma, tiran del percutor y vuelven a la carga. Nuevas publicaciones, horas y horas de radio, tertulias a todo trapo. La presa está arrinconada, no sabe cómo defenderse.

Los días pasan y el plazo se acaba. Las elecciones llegarán y para entonces los cazadores ya esperan tener la cabeza del corzo colgada de la pared de su salón. Esperan tener su piel sobre los hombros. La cacería se convierte en una alianza de rifles, escopetas y balas de punta hueca. Todos quieren sacar tajada. Los mecenas que financian la cacería sostienen una copa de coñac en una mano; en la otra los prismáticos. Se miran confiados y se reconocen como iguales. La banca, las multinacionales, los oligarcas de los medios de comunicación. Todos comparten objetivo.



La presa sigue corriendo y lanza un alarido mudo de socorro. Nadie le escucha por el ruido de los disparos. Clama por su vida hasta que vislumbra su final. Morirá como mueren los débiles frente a los poderosos. Morirá porque el estruendo de los rifles ahoga sus lamentos.

Morirá porque está sólo.