martes, 6 de septiembre de 2016

Dimitan, idiotas, dimitan


Del odio rara vez surge el éxito; es caro, es ineficiente y es ciego. Y la ceguera en estos asuntos no conviene si lo que uno quiere no concuerda con el de enfrente o no resulta ético. Difícil solución para esta nación cainita y brutal, donde hasta su presidente, en su tierra natal, puede ser víctima del puñetazo de un chaval con retraso mental. Pero volviendo a la trama principal, y a nuestros cuatro idiotas, no hace falta mirar su actuación con una lupa de cristal, para ponerles nota alguna. Es cierto que el pueblo vota, por fortuna, y cuando se vota, se está poniendo nota, no cabe duda. Pero que alguien me diga, qué nota le ponemos a nuestros cuatro idiotas, si aquí pasan trescientos días y las elecciones sí que se convocan, pero los resultados no se prodigan.



Dicen que aguantan presiones y que reciben muchas llamadas, aunque la única que no reciben es la del pueblo y su lucha, porque esa no interesa y por tanto no se escucha. A la gente ya le dan igual los partidos y su candidatos idiotas porque de todos es sabido que el pueblo no es oído ni por el rey ni por la sota.

Dimitan, idiotas, dimitan: es mejor solución que la abstención que se avecina.

martes, 30 de agosto de 2016

La calientapollas

Tiene una mirada directa, algo agresiva incluso. Casi siempre la acompaña con media sonrisa traviesa y fugaz. Se comunica con gestos prácticos, exenta de parafernalia. Se acerca demasiado cada vez que me habla; en ocasiones me sujeta el brazo con suavidad. Noto cómo se me acelera la respiración cuando se apoya en mi mesa, pero no me importa, porque tiene unos ojos verdes esmeralda que te abstraen del mundo cuando se clavan en ti; al momento se marcha regalándome un suave contoneo coreografiado que me hipnotiza unos minutos sumergiéndome en decenas de pensamientos alocados. Estoy confuso ¿Qué me pasa? Sabe que tengo novia y yo sé que tiene novio.

Todo esto no es nuevo. No soy especial para ella, joder. Cuando me despierto de mi absurdo sueño caigo en lo que se cuenta en la redacción. Esto ya le ha pasado a más gente. Se dice que le encanta tontear con los tíos.



Los siguientes días intento estar más pendiente de los detalles; me fijo en cómo despliega su ristra de habilidades para desgracia de otro incauto. Una vez vista la situación con perspectiva, le quito hierro al asunto. No es por mí, lo hace porque obtiene algo de este juego. Me permito entrar en sus bromas y abrazos. Siento cierta intriga.

Sé que no tiene mucha relación con el resto de compañeras, eso es vox populi. Demasiadas veces la han despellejado en mi presencia. Llama la atención por su físico, por la ropa que lleva y por toda esa fachada impecable, y aún así me da la sensación que esconde algo tras su perfeccción; algo que le incomoda. Parece muy segura en apariencia, pero algunos gestos no son coherentes con su armadura de supergirl. Empiezo a dudar de que se trate de un juego.

Algún idiota ha ido comentando que es una calientapollas, imagino que dolido por ser incapaz de follársela, pero no tiene ni puta idea. En realidad, yo diría que tiene la autoestima machacada. Por eso actúa así con nosotros; por eso actúa así conmigo. Me pide a gritos mudos que muestre mi interés por ella, porque ella no ve en el espejo a la misma chica que el resto vemos. Se comunica conmigo con un extraño código de gestos que he malinterpretado. Un código de miradas y de armas de seducción atávicas que su cerebro utiliza para defenderse, y que pueden paliar temporalmente su baja autoestima si recibe de cualquiera de nosotros algún gesto que nos delate. Necesita que los demás le confirmemos su atractivo. Así funciona ella a diario; parece agotador.

No es ninguna calientapollas. Sólo es otra pobre infeliz, como todos nosotros.



jueves, 28 de julio de 2016

Europa vive de rodillas

Ha bastado menos de un año y veinte fanáticos dispuestos a morir para echar abajo la gran mentira de la sacrosanta Unión Europea, que ha quedado retratada como lo que es: una organización de miles y miles de políticos que viven a costa del presupuesto comunitario y que no aportan más que burocracia y complicaciones. Una organización vacía de contenido y carente de sentido; sin brújula ideológica ni referentes intelectuales; sin ejército y sin capacidad de decisión real sobre el terreno y por supuesto, sin el respeto del resto del mundo. Una auténtica nulidad plagada de idiotas de pensamiento alineado, plano y políticamente correcto. Donde se prefiere salvaguardar las apariencias de gentlemans antes que actuar con decisión ante la barbarie. Donde un entorno legislativo descomunal sólo ha engendrado verdugos con vidas más confortables y víctimas con existencias más inseguras. Donde ante la declaración de guerra en nuestro propio territorio se responde con comunicados y con frases en las que el sujeto es el Estado de Derecho.



¿Qué es el Estado de Derecho

¿Es una fórmula para estudiar las redes terroristas debidamente trenzadas en las mezquitas construidas en nuestro propio suelo? 

¿El Estado de Derecho es una especie de héroe que se infiltrará entre los guettos de nuestras capitales para descubrir cuáles son los cabecillas locales que contactan con los mandos intermedios de Daesh en Siria, Irak o Libia? 

¿Es el Estado de Derecho el que nos permitirá detener a aquellos imanes que agitan el avispero en sus comunidades aprovechando el entorno de miseria y desesperanza en el que viven?

¿Será el Estado de Derecho aquel que nos sirva como instrumento para sacar de nuestras fronteras a los más de quinientos investigados por radicalismo en redes sociales? 

¿Será el Estado de Derecho aquel que nos proporcione leyes fuertes y duras contra los delitos que acojonan a la población? 

¿O es el Estado de Derecho aquél que mima a la gentuza que nos mata y le oferta todo tipo de ventajas para su inserción en la sociedad

¿Será el Estado de Derecho aquel que ponga algo de cordura en los legisladores y en los jueces y les meta en la cabeza que los fanáticos musulmanes sólo se rigen por la sharia y jamás se integrarán en nuestras sociedades? 

¿Será el Estado de Derecho aquel que reparta sentido común y explique la forma de pensar que los musulmanes tienen y lo que opinan sobre los infieles, las mujeres occidentales, el desnudo público o incluso los perros

¿El Estado de Derecho dejará de actuar desde el plano políticamente correcto y explicará las cosas por su nombre o será el Estado de Derecho el que defienda el Islam dos días después de que nos maten en una plaza, en una discoteca o en un partido de fútbol porque nos quieran imponer su estilo de vida y su religión? 

El Estado de Derecho nos acabará matando a todos. 
Sólo el Estado de Excepción y el abandono de la estupidez ignorante nos darán una oportunidad

Pactar con separatistas está bien si lo hago yo

Todavía le doy vueltas a la cara de idiota que se le debió quedar a Pedro Sánchez la semana pasada tras la votación de la mesa del Congreso, donde diez nacionalistas votaron al PP. No por la votación en sí, sino porque significa el inicio del mercadeo entre el Partido Popular y los nacionalistas para investir a Mariano como Presidente. Es decir, aquello que tuvo la ocasión de hacer Pedro Sánchez a principios de año y que evitó por miedo a ser tachado de enemigo de España por la maquinaria mediática de la derecha, ahora lo ejecuta Mariano Rajoy sin ningún rubor ni miramiento, además de con la aprobación de toda su prensa cortesana, que lo tilda de conquista política y estrategia sagaz.





El pacto de gobierno que le ofreció Iglesias a Sánchez se basaba en obtener la abstención de los nacionalistas ofreciéndoles alguna dádiva y promesas de diálogo. En aquel entonces los Marhuenda, Inda, Rubido, Herrera, Losantos, etc, insinuaron que se estaba cociendo algo muy similar a un golpe de estado y que había que impedir que el PSOE perdiera la cabeza.

También se dijo -y se sigue diciendo- que Podemos no es un partido político, sino más bien una organización para echar el poder abajo, acabar con la democracia y no sé qué más gansadas. Todo aquello hizo efecto en un Pedro Sánchez que demostró ser un político endeble, de muy escasa talla -pese a su altura física- y absolutamente desechable. Se negó a formar un gobierno de izquierdas por miedo a la derecha mediática y a la izquierda política. Por supuesto, Mariano Rajoy se olió la tostada mucho antes y supo leer la jugada dejándole paso para estrellarse sin remedio.

Ahora es Mariano el que sin dudarlo ni un segundo, se está echando en manos de los separatistas para obtener su abstención, y no va a dudar en entregar lo que haga falta, aunque lo haga bajo manga y discretamente, para lograr la presidencia.

Todo este plan maestro parece tener una pequeña fisura: Ciudadanos, que como partido fundado en su día para combatir el nacionalismo catalán tendría serias dificultades para justificar su apoyo a un gobierno investido por separatistas, con lo que es posible que tuvieran que dar marcha atrás y apostar por un NO en la votación. Por tanto, el PP se ve obligado a recurrir a las malas artes y al engaño para forzar el SI de Ciudadanos y la abstención a última hora de los separatistas, que pille a pie cambiado a Rivera y a sus jefes, y que lleve al éxtasis a Paco Marhuenda.



Este compendio de movimientos absurdos e idas y venidas no es más que la demostración palpable de la incompetencia de las veinte o treinta personas que a día de hoy están en condiciones de repartirse el poder de este país. Aquí no se trata de propuestas ni de proyectos; aquí sólo existe inquina personal, odio y rencor. Sánchez y Rajoy no fueron capaces de darse la mano ni delante de los fotógrafos por impedírselo el desprecio y la animadversión que se profesan. ¿Cómo coño van a formar un gobierno?

Los dos partidos menores van camino de convertirse en pequeños clones de los grandes a velocidad de crucero; ni Iglesias soporta a Rivera ni viceversa. Tampoco pueden verse Iglesias y Sánchez, y por supuesto, Mariano escupiría a Rivera si pudiera. Es un panorama alentador, sobre todo cuando uno ve como Daesh está derrumbando en pocos meses a una democracia de histórica tradición como la francesa. Cuando vengan aquí -que vendrán- ¿quién nos protegerá? ¿estos cuatro idiotas?







miércoles, 29 de junio de 2016

La estrategia de las elecciones

Mucha gente se ha sorprendido del resultado de las elecciones, incluido yo. Durante meses las encuestas de Metroscopia, GAD 3 y Sigma Dos han inundado los medios de comunicación propiciando el jugoso titular del sorpasso. Unidos Podemos subía como la espuma con una campaña de bajo perfil y con la mano tendida al PSOE, como quien pretende ayudar, con cierta condescendencia y superioridad, a un pobre desgraciado a tomar el buen camino y a salir de su error.

El PP, por su parte, se dedicaba al golpe duro contra Ciudadanos y a promover el temor al populismo: la famosa campaña del miedo; desprecio al PSOE, dureza con Ciudadanos y sobo a Podemos.

Pedro Arriola, el gurú social del PP y creador de la estrategia del miedo


Los adalides de la derecha, con la Razón y la COPE ejerciendo de punta de lanza, se dedicaban a potenciar la estrategia diseñada por Pedro Arriola, el gurú en la sombra del PP, y consejero de cabecera del Presidente Rajoy. Se sabe desde hace tiempo que Pedro Arriola siempre vio en el 15-M una oportunidad única para beneficiar al Partido Popular. Se trataba de dar alas a los líderes de la izquierda real de la calle para que dieran el salto a la política y dividir así el voto de la izquierda. 

Era la misma estrategia que en su día utilizó Miterrand con LePen y el Frente Nacional en Francia. Por tanto, hizo uso de su influencia con el dueño de Planeta y Atresmedia, José Manuel Lara, para provocar el ascenso a las nubes de Pablo Iglesias y Podemos en general. "Podemos por la mañana, Podemos por la tarde y Podemos por la noche" es la frase que se dice que uno de los consejeros delegados de Atresmedia soltó en una reunión. 

Este escenario lo completan medios como 13tv, la televisón de la iglesia, que dedicó todos sus recursos durante meses a provocar el pánico entre su versada audiencia para que acudieran en masa a votar en contra de los comunistas. Decirle a un abuelo en la cena, mientras se traga como puede la papilla, que los rojos van a venir a quemar la capilla de su pueblo y a enseñar las tetas en el altar, resulta bastante efectivo. Además, tengamos en cuenta que el voto rural cuenta, en algunos casos, hasta cuatro veces más que el voto urbano



Por tanto, se han sumado una serie de acontecimientos, la mayoría de ellos planificados y muchos aleatorios, que han provocado que la suma de Podemos e Izquierda Unida se quedara en los mismos escaños, pero -y aquí viene la jugada- con la sensación de que se han pegado un batacazo monumental. Incluso el día mismo de las elecciones, las famosas israelitas -encuestas a pie de urna de 200 o 300 personas- daban a Podemos 20 o 25 escaños por encima del PSOE. 
Insisto en que la cocina de las encuestas y la creación de unas expectativas muy infladas, han generado la sensación de que Podemos se ha desplomado electoralmente, cuando en realidad no es así. 

Hay que aplaudir a Pedro Arriola por su estrategia del miedo, que sin duda ha movilizado a una bolsa de votantes de corte rural, escaso nivel educativo y elevada edad. Este voto vale entre tres y cuatro veces más que el voto urbano, joven y universitario. La Ley Electoral influye de manera muy significativa en el aguante del bipartidismo. Tendría cierto sentido si los diputados votaran de forma independiente y motivados por el electorado de su provincia, pero no tiene ninguna lógica cuando aquí se vota en bloque según lo que diga el líder. 

He aquí la democracia y he aquí el porqué se ha vilipendiado el sistema educativo desde la Transición: para crear seres asustadizos y temerosos de Dios -del dios ponga aquí su dios-.

viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit rompe Europa

Los británicos han decidido dar un portazo y largarse de Europa, como aquel grumete que huye asustado del barco cuando tiene una vía de agua y comienza a escorarse. La diferencia está clara; en este caso, el Reino Unido no es el grumete, sino el segundo de a bordo de una tripulación que ya rumoreaba acerca de la posibilidad de amotinarse. El fracaso de la Constitución Europea, la crisis económica o el ascenso fulgurante de los nacionalismos han propiciado que el proyecto con el que soñaba Churchill los Estados Unidos de Europa se haya ido al garete.  En su famoso discurso en la universidad de Zurich, en 1946, el dirigente británico decía: 

 "Tenemos que construir una especie de Estados Unidos de Europa, y sólo de esta manera cientos de millones de trabajadores serán capaces de recuperar las sencillas alegrías y esperanzas que hacen que la vida merezca la pena. El proceso es sencillo. Todo lo que se necesita es el propósito de cientos de millones de hombres y mujeres, de hacer el bien en lugar de hacer el mal y obtener como recompensa bendiciones en lugar de maldiciones"




El Brexit no sólo es preocupante por el tema económico, que desde luego lo es, o porque Gareth Bale se haya convertido en extracomunitario. Lo preocupante del Brexit son los motivos que sus partidarios se han dedicado a vitorear y las proclamas que han movilizado a millones de británicos para decidir salir de la maltrecha Unión Europea. El UKIP (partido de la independencia del Reino Unido) y su líder están deseosos por cerrar las fronteras por los mismos motivos que Marie LePen las quiere cerrar en Francia. Existe una xenofobia desenfrenada que ya no se centra sólo en los inmigrantes africanos o en los refugiados sirios. Su xenofobia se centra de manera particular en todos aquellos jóvenes europeos, incluidos los 200 000 españoles, que viven y trabajan en UK. No existe ninguna reflexión acerca de porqué UK precisa gente formada de otros países ni nada parecido. Todo se reduce a la vieja consigna de que los extranjeros nos roban el trabajo. Es algo tan simplón, estúpido y antiguo, que lo preocupante es que un país como UK haya sido movilizado por semejante cuadra de idiotas.



El desprecio hacia la Europa del sur, siempre presente entre los conservadores ingleses y alemanes, el odio y a la vez la envidia por nuestro estilo de vida y la sensación de que vivimos a costa de ellos, han sido jaleados en una especie de abducción generalizada y de embotamiento colectivo que de repente han llevado a un país serio a tomar una decisión absurda producto de las emociones y de los impulsos. El 75% de los jóvenes han votado Remain y, sin embargo, la población más envejecida prefiere entregarles un país aislado y con la puerta cerrada. Los jóvenes, que han viajado por Europa y han disfrutado del interrail y de la beca Erasmus, conocen los beneficios de una Europa sin fronteras internas y con libertad de movimiento. En cambio, los viejos conservadores, que no han salido de Bristol o de Cardiff, han tomado una decisión irreflexiva y que nos afecta a todos. 

Mucho me temo que, al igual que lo hicieron los nacionalismos del siglo XIX, esta oleada de nuevos ultranacionalistas y xenófobos se extenderá como lo hace el aceite sobre el papel por toda Europa, con gobiernos de extrema derecha en Austria, República Checa o incluso Francia.

Veremos en qué acaba la broma de Cameron. 


miércoles, 8 de junio de 2016

La tiranía de la belleza

Normalmente suelo escribir sobre actualidad política y social. Pero en este artículo quisiera acercarme a un tipo de micropolítica que incide mucho más en nuestras vidas que la pompa y el boato de la política convencional. Se trata de la tiranía de la belleza.

El feminismo actual, liderado por escritoras como Naomi Wolf denuncia las repercusiones sociales del llamado patriarcado y cómo inciden en el día a día de la gran mayoría de las mujeres. Generalizar nunca es justo, pero en ocasiones es útil para explicar ciertas anomalías. El bombardeo publicitario constante y contumaz a través de los medios audiovisuales ha generado una imagen alocada e inalcanzable del patrón de belleza de la mujer. El hecho de ser inalcanzable no es ninguna casualidad, puesto que se pretende que la mujer nunca esté conforme con su propia imagen, con el objetivo último de que la clienta vuelva a por más productos de belleza o incremente el abanico de los que ya utiliza. El patriarcado, como cima jerárquica de la dominación de la mujer, utiliza la industria cosmética como arma arrojadiza contra el género femenino, y una de sus premisas más evidentes es acabar con la autoestima de la mujer. Una mujer insegura y con baja autoestima, necesita la aprobación externa para sentirse guapa y bella, y por ello invierte gran parte de su energía en lograr ese objetivo. Día a día esta necesidad causa mella en la mujer, que llega a obsesionarse con su aspecto y a vincularlo con su felicidad. La siguiente transcripción pertenece a un foro de enfemenino.com en el que una chica comenta su caso:

«Tenia 15 años cuando empecé a maquillarme y a querer verme guapa. Admiraba ya a las modelos y los trajes que llevaban; no tenia dinero para llevar los modelitos que veía por las tiendas pero mi sueño era ser mayor y comprarme mucha ropa.

Años más tarde, mi sueño se cumplió, empecé a trabajar y pude comprarme todo lo que quise. Hasta ahí todo normal, pensareis.

La ropa, la peluquería, las esteticistas y las maquilladoras son mis aliadas cada mes.Salir siempre perfecta de mi casa, la obsesión de mirarme a un espejo, la preocupación por si el moño que llevo no está bien o si alguno de los pelos va mal, si se me ha ido la sombra o el pintalabios se ha corrido, mirando mi cuerpo, dejando de comer para tener la figura que quiero.

Lo que empezó como algo bonito, de ser una mujer femenina que se arregla, ha terminado por ser una tortura, coger un kilo de más es una obsesión y el no estar guapa me crea depresión...

Siempre dando esa imagen de guapa...luego me doy cuenta, miro a mis amigas y algunas son felices sin maquillar ni arreglar y sin tener encima esta carga que tengo...(que yo sola me he cargado); a las demás se lo he pegado todo, están obsesionadas con su cuerpo como yo...la ilusión de estar guapas y gastando casi todo el sueldo en ropa, etc... Siempre en tacones, aunque acabe con dolor de espalda y de pies al llegar a casa.

Si alguna forera le pasa, que cuente su caso..»



Hasta Scarlett Johansson fue linchada en los medios por su "celulitis"



No es más que uno de los cientos de casos que pueden encontrarse con facilidad en la red. El triunfo del culto a la juventud y al cuerpo perfecto es tan evidente que basta con observar con detalle los productos cosméticos que utiliza una mujer trabajadora cualquiera: el corrector, la máscara, el labial, el champú sin lavado, el champú normal, el acondicionador, las toallitas, el reductor, el sérum, la sombra y el corrector de ojos, el esmalte de uñas, las pinzas, la crema hidratante, el exfoliante, el bálsamo, el anti-edad, el rímel, el iluminador, el lápiz, las brochas, el rizador, la crema de manos, el fijador y el perfume. Faltan muchos más claro. 



A ojos del profano resulta abrumador, qué duda cabe. Pero es un gran indicador de cómo la industria de la cosmética y sus aliados en la explotación de la belleza han sido capaces de crear una absoluta necesidad y dependencia hacia sus gigantescos catálogos de productos. La presión ejercida sobre las mujeres para mantener su aspecto juvenil y negar con rotundidad el paso de los años, es un síntoma de negación de su propia trayectoria vital. Mientras que el patriarcado social alaba a los hombres maduros hablando de su etapa dorada y aplaudiendo sus bodas con jovencitas sonrientes, a las mujeres de la misma edad se las margina en los medios y en el cine y prácticamente se las obliga a rodearse de todo tipo de productos mágicos o a pasar por quirófano para quitarse unos años. Rita Freeman comenta en uno de sus libros que «a causa del culto a la juventud las mujeres no logran abrazar la posibilidad de sentirse poderosas en la segunda mitad de sus vidas». 

El patricarcado promueve la distancia entre las mujeres jóvenes y las maduras, que se temen unas a otras en cuanto a físico se refiere. De modo alguno interesa que se estrechen los lazos entre ambas generaciones por el peligro que supondría que el género femenino fuera unánime. 

La industria de los complejos y de la destrucción de la autoestima es tan poderosa que hasta las propias modelos o las actrices de moda pasan por el bisturí tecnológico de Photoshop para parecer así insuperables. Ropa, productos de belleza, gimnasios, dietistas... todo el mundo gana dinero a costa del sufrimiento silencioso de la mujer. 

A mí, en cambio, siempre me han gustado recién salidas de la ducha.