miércoles, 26 de octubre de 2016

La naturaleza del PSOE

Por fin el PSOE es el PSOE. Estoy feliz, radiante, emocionado incluso. Me alegra que hayan logrado dejarse ver como son realmente. ¡Fuera máscaras! ¡Libertad! Uno tiene que descansar y ser como es porque intentar parecer otra cosa resulta agotador. No se puede pasar por un partido de los trabajadores cuando en realidad te importan un huevo los trabajadores. Es muy sencillo de entender.

Si tu vistes a una choni como una princesita y la llevas a un restaurante de cinco tenedores, posiblemente acabe echándole coca cola a un Cháteau Margaux del 87 o sacándose el tanga del culo por fuera del vestido. Te arriesgas a eso. Es normal, cada uno es como es y la choni no puede dejar de ser choni por llevar un vestido de David Delfín y calzarse unos Manolos. Su auténtica naturaleza sale a relucir y la hace sentirse más cómoda.



Celebremos, por tanto, que el Partido Socialista Obrero Español se haya abierto en canal y entregado a su naturaleza. Y celebremos también que lo haya hecho en público, para goce de todos. Denoto cierto run run sobre la abstención; cierto malestar. Y no entiendo porqué. Por supuesto que se van a abstener, pero no solo eso, lo van a hacer a la vez que intentan convencernos de la heroicidad del acto y a la vez que se manifiestan en contra del PP. No se abstienen, se abstienen técnicamente. Épico, oiga.

Es muy difícil criticar a un partido, quizá el único, que decide mostrarse tal como es. Se saca el tanga del culo en una cena de gala porque se le ha metido por la raja y le molesta. No se anda con memeces de apariencias, si hay que darle el Gobierno al PP se le da sin titubeos, porque eso somos: bufones del sistema. Nos dieron el papel de defensores de los trabajadores pero todo esto en realidad es humo, teatro. Nos podía haber caído cualquier otro papel a representar.

Votantes del PSOE: no hay decepción en la sinceridad. Aceptad la naturaleza real que esconde la Rosa.

lunes, 24 de octubre de 2016

El Niño Clandestino (una historia de España)

Uno de mis pacientes más ancianos, un señor de 87 años llamado Juan, me ha contado hoy una historia maravillosa. Su madre, Dolores, mujer culta y de fuerte carácter, militaba en el PCE (Partido Comunista de España) desde los 18 años, en plena II República.

En diciembre de 1935, meses antes de las elecciones de febrero, Falange Española de las JONS estaba en plena campaña electoral por todo el país, intentando explicar su ideología fascista importada de Italia y que se basada en la idea del ultra nacionalismo español sumado a un catolicismo fervoroso.




José Antonio Primo de Rivera, líder del partido, agitaba con pasión su brazo derecho, imitando el clásico gesto del Duce, Benito Mussolini. Unas seiscientas personas se habían acercado al mitin de los falangistas, la mayoría de ellos jóvenes provenientes de las juventudes de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que hartos de la moderación de su partido, ven en José Antonio al líder de una nueva derecha, capaz de frenar el crecimiento del Frente Popular. Una joven Dolores, apostada entre la multitud, guarda con celo la bandera roja con el martillo y la hoz que esconde entre sus ropas. Mientra busca una posición elevada, camina entre decenas de jóvenes que vociferan y levantan la mano derecha con cierto entusiasmo revanchista. Algunos periodistas de ABC y Mundo Obrero cubren el mitin cuando alguien interrumpe a gritos el discurso de José Antonio Primo de Rivera: una joven con una gran bandera comunista al aire grita "¡¡¡No creáis al fascista!!!". Todos los presentes se vuelven hacia el gallinero del centro social donde Falange está dando su mitin para observar a la jovencísima Dolores. El propio José Antonio le dirige unas palabras que provocan los vítores y los aplausos de su público:

"Frente al marxismo y sus hordas, que promueven la lucha de clases como dogma y frente al liberalismo, que exige como mecánica la lucha de partidos, está el fascismo, es cierto. Hay algo más sobre las clases y los partidos, algo de naturaleza permanente, trascendente y suprema: la unidad histórica de la Patria".

Los aplausos son tan ensordecedores que acallan los gritos de Dolores cuando un falangista llamado Sabino Esparza se acerca por detrás y la golpea sin cesar para arrebatarle la bandera; la lanza al público y a escasos metros del escenario donde se encuentra el líder de Falange, las llamas consumen el pisoteado trozo de tela.

Dolores logra zafarse de los asaltantes y corre dolorida a través del parque móvil que rodea el edificio de la sede social. En su huída se percata de que no tiene su documentación, posiblemente perdida durante la paliza que recibe por parte de los tres falangistas. Su joven corazón se encoge al comprender que acaba de delatarse ante los fascistas de Falange.
Tras comentarlo en el Partido, se decide que debe abandonar la capital e instalarse en el campo de sus suegros. Pasan los meses, el Frente Popular gana las elecciones y la violencia aumenta de tal forma que desemboca en medio año en la Guerra Civil.

Por su parte, Sabino Esparza, el falangista que atacó a Dolores durante el mitin y que se quedó con su documentación, inicia una búsqueda casi obsesiva tras la joven comunista al enterarse de la ejecución de José Antonio Primo de Rivera en una cárcel de Alicante. Mueve cielo y tierra sin éxito; la joven ha desaparecido.



Los escasos miembros del PCE que aún están en la provincia, en la más absoluta clandestinidad acogen a Dolores y a su marido, transportándolos de casa en casa y de zulo y en zulo. Logran sobrevivir a la furia falangista y se convierten en padres de un niño llamado Juan; un niño clandestino.

viernes, 14 de octubre de 2016

Bob Dylan y su Nobel de Literatura

Lo de Dylan es como lo de Obama: una puta broma. De repente el premio más prestigioso del mundo decide suicidarse ante su público literario y abrirse hacia el mundo casual. Darle el Nobel de Literatura a Bob Dylan es el sueño húmedo de toda una camada de hipster paletos. Están contentos porque entre los aspirantes, Dylan es al único al que han medio leído en su vida; como mucho a Murakami.

Bob Dylan es un gran compositor, quizás el más grande de los últimos 40 años. Pero que gane el Premio Nobel cuando Borges no lo consiguió, como mínimo es alarmante. Las letras de Dylan sin música no resisten una comparativa con los diez mejores poetas de las últimas décadas. Es así de simple. Igual de cierto que Dylan ha ocupado portadas en cientos de medios y Javier Marías no lo hubiera sido; sólo en el mundillo literario.



Obama abrió la senda de los Premios Nobel al mundo mainstream. No había sentado su culo en el despacho oval y ya estaba medio decidido que sería elegido como el gran ariete de la paz. Todo por prometer en campaña que retiraría las tropas de Irak y que cerraría Guantánamo. Por supuesto, no cumplió ninguno de los dos postulados. Pero es igual, eso a nadie le interesa. En ese momento, sólo interesaba aprovechar la ola de la popularidad del primer presidente negro. Aún así, el Nobel de la Paz siempre ha sido la maría de los Premios. Poca importancia desde la época de Arafat y demás.
Pero el de Literatura sí conservaba el halo de respeto que lo hacía especial por su acierto en señalar a grandes hombres y mujeres de las letras; con alguna injusticia histórica como Jorge Luis Borges o García Lorca.



El marketing es la nueva ciencia dominante del mundo capitalista. La publicidad, la imagen y el mercadeo lo son todo en nuestra sociedad. Si tienes detrás una campaña potente de publicidad cualquier cosa es posible, y por eso Bob Dylan ha ganado el Nobel. La realidad es que nadie lee libros hoy día y nadie puede vivir de la literatura. Tan sólo las sagas juveniles tiene el tirón necesario como para arrasar entre el público casual y generar beneficios. Después vienen las películas.






viernes, 7 de octubre de 2016

"El interior es lo que importa"

En efecto, amigos. El interior es lo que importa. Una frase recurrente y lapidaria de las que hemos escuchado decenas de veces y que resulta ser uno de los pilares de la conversación políticamente correcta. Admitir que te gustan los culos respingones o los labios de chupona no parece tener la misma aceptación a pesar de la clamorosa sinceridad que encierran estas expresiones. Las abdominales marcadas, los escotes de infarto, los sueldos de 3000 euros, los polvos de media hora, los trajes de Hugo Boss, los Audi A8, los áticos en Ibiza o los ojos verdes... no parecen gustarles a nadie si nos atenemos a las conversaciones de uso común. Todo el mundo busca en la pareja a alguien divertido, honesto, sincero y ante todo, que sea buena persona. Sí, buena persona; imagino que por eso precisamente el 80% de las personas casadas que conozco, ya no lo están. No soportaban lo buena persona que era su media naranja. Se habían casado con auténticos santos.

Fucker Car


La sociedad enferma en la que vivimos ha creado un halo de negatividad sobre los comentarios sinceros tachándolos de soeces o inapropiados. Pongamos a una chica de treinta años admitiendo en su corrillo laboral que ella está buscando a un hombre bien posicionado y con pasta. Pasta de verdad. Quiere vivir segura, sin preocupaciones. Quiere tener dos hijos con él y matricularlos en un colegio trilingüe. Quiere fardar delante de otras mamás y conducir un BMW X5. Imaginaos el linchamiento.
Sin embargo, muchas de las componentes de ese corrillo tienen sueños parecidos. No sueñan con una buena persona, os lo aseguro.



En el caso de las mujeres, lo normal es fantasear con alguien que les otorgue seguridad. Y es lo normal porque el instinto así lo dictamina. No es nada reprochable o indigno. Es supervivencia. Antaño la seguridad se medía en la fortaleza del macho y en la capacidad que tenía de proteger a la mujer y a su descendencia. Un macho alto y fuerte proporcionaba alimento y cobijo y por eso la mujer lo escogía como pareja y padre de sus hijos. Hoy día el canon de macho protector ha cambiado y un hombre alto y fuerte no asegura por sí sólo la protección de antaño. Es el dinero el músculo y la fuerza capaz de atender las necesidades atávicas de la mujer. Por eso, un tipo flacucho y con escaso atractivo físico, puede llegar a atraer a un gran número de mujeres si demuestra poseer una posición social elevada y un alto poder adquisitivo. El canon ha cambiado. Cash manda.




En el caso de los hombres, la necesidad genética de fecundar numerosas hembras para aumentar su probabilidad de crear descendencia, suele chocar frontalmente con el ideal occidental del feliz matrimonio. La infidelidad entra en juego, e impide por regla general, que la pareja única triunfe. Es fácil mirar alrededor y contar con los dedos los matrimonios que perduran al cabo de cinco o diez años. La mayoría fracasan, y una de las razones es, efectivamente, la genética del macho. Todo esto,  trasladado a nuestra época, se resume en que el deseo sexual suele jugar un primer plano es la decisión del hombre de formar una pareja. La posición social o el dinero, quedan en segundo plano. A los tíos les gustan las tetas y los culos, claro. De formas distintas o cánones diversos, es igual, hay de todo, porque el deseo sexual es algo muy personal y difícil de categorizar, pero desde luego supera al deseo de estar con una buena persona.

Por tanto, la próxima vez que tengamos la tentación de tachar de puta a cualquier mujer que busque dinero y posición en su pareja o de cabrón a aquel que va de flor en flor, quizá sería buena idea darle una vuelta y reflexionar sobre el asunto.

martes, 4 de octubre de 2016

Nuevas Generaciones del PSOE

Pedro Sánchez no me gusta; nunca me ha gustado. De hecho, hasta hace unos días para mí era poco menos que el muñeco político de Susana Díaz; un pardillo ventrílocuo con buena planta y cierto saber estar; una nulidad intelectual; poca cosa.

Sin embargo, la maniobra que se ha ejecutado para cercenar la cabeza del señor Sánchez me merece tal desprecio e indignación que hasta sentí cierta empatía por el ala pivot. Susanita "la flamenca", protegida de buena parte de los altos círculos económicos, decidió poner en marcha su plan para apoderarse de Ferraz y entregar por cuatro años el gobierno a Rajoy. La abstención es necesaria por la evidente escombrera en la que se ha convertido el PSOE en pocas semanas. El partido no está en condiciones de gobernar ni la comunidad de vecinos de Espinete. Cuatro años de más Rajoy permitirían a Susana extender su tela de araña sobre cada rincón del partido hasta hacer de él su finca jerezana particular y poder aspirar a Moncloa en cuatro años. Ese es el plan.

Un plan que ha tenido que adelantar porque su juguete político decidió rebelarse y no dar paso al señor Rajoy. El chico se creyó de verdad aquello del "No Es No" y toda la algarabía andaluza se rasgó las vestiduras. Pero Susana, que no es de las más necias, decidió enviar a uno de sus esbirros, una niña de 14 o 15 años regordeta y con muy mala hostia para hacer posesión del cargo y reclamar el cetro rojo; una puta maravilla verla con su medio metro escaso luchando por hacerse oír entre cientos de alcachofas mediáticas y soltando una frase que pasará a la historia: "Aquí, yo soy la autoridad". Épico.

"Aquí, yo soy la autoridad" xD


El PSOE ha vuelto a ser tomado por los miembros de la vieja guardia, que ahora por lo visto se han transformado en referentes morales y modelos de ética y política greco-romana. Hablamos por ejemplo de Corcuera, Ministro del Interior con González y con un currículum académico resumido en un magnífico bachiller elemental. Se dedica a dar lecciones desde 13Tv mientras lucha por respirar. García-Paje y Barreda están cortados por el mismo patrón, con aroma paleto y dinero "pa asá una vaca". Igual que Bono, dueño de unas magníficas caballerizas pagadas con el dinero ahorrado tras toda una vida mamando del erario público. Estos tres se permiten hablar con una autoridad que asusta.

Por supuesto, uno de los más activos en esta reconquista de sociatas noventeros es Felipe González, también conocido como Míster X, dedicado ahora a la noble tarea de la compra-venta de pozos petrolíferos en Sudán del Sur, junto a Juan Luis Cebrián, una dedicación profesional absolutamente aceptable para un ex Presidente del Reino de España.



Pues este grupito de vaqueros locos y su adalid sevillana de vastos mofletes están convencidos de que van a devolver al PSOE el brillo de antaño. Más o menos como si los ex jugadores del Valencia de Ranieri de hace quince años volvieran al equipo para salvarlo de su situación actual. Carboni, con cincuenta años recorriendo la banda izquierda o el Piojo López, con hambre de goles a sus 46 años.

Esto es el PSOE hoy día; una parodia de sí mismo; un meme.

viernes, 16 de septiembre de 2016

El Niño Rata


Los enfants terribles de nuestro tiempo no son jóvenes vanguardistas capaces de cambiar el arte o el pensamiento con obras pictóricas o novelas impactantes. No, de eso nada. Hoy contamos con un subproucto intelectual mucho menos elaborado, más tosco y más extendido: los niños rata, pequeños engendros absorbidos por el juego online, donde desatan sus pueriles pasiones tarde tras tarde para luego colgar sus hazañas en YouTube y soñar con convertirse en Rubius.

Comienzan pronto, sobre los doce o trece años, abandonados a su suerte en dormitorios repletos de muñecos a los que no juegan o de libros que jamás han leído. La conexión Gold de la Xbox les amplia su pequeño mundo y les regala la posibilidad de insultar alegremente cuando les matan al Call of Duty o les marcan un gol en el FIFA; porque el niño rata, a pesar de ser agasajado por sus padres con decenas de juegos, sólo da uso a esos dos. Les encantan los tiros a pesar de ser juegos que les excitan sobremanera. Chillan, se quejan, menean el mando, se cabrean, y por supuesto insultan. Insultos de todos los colores, desde el socorrido "Hijo puta" hasta el vanguardista "noob" o "looser", los llamados insultos de nueva generación.



El niño rata se cabrea porque en general es un manta jugando y no domina las reacciones negativas que esa frustración le crea; carece de control de las emociones, no hay raciocinio en sus actos. Por eso es bastante habitual que cuando le marcas el cuarto gol a un niño rata, te diga "hijo puta de mierda" rozando el llanto y abandone la partida bruscamente. Un clásico.

El niño rata no tiene ni puta idea de videojuegos. Cero. No sabe nada. Tampoco le interesa. Se dedica a berrear con su vocecita carente de testosterona y a dar por culo al resto de jugadores. Si te lo cruzas en el online del Assassin's Creed y la partida precisa de sigilo y cooperación, olvídate, el niño rata entrará a saco en la vivienda y levantará todas las alarmas, porque es un ser por naturaleza nervioso y con muy poca paciencia. Enseguida se enerva. A él no le van las esperas ni la estrategia. A él le gustan los tiros.

En fin, el niño rata es un ser tan vil que a uno se le quitan las ganas de jugar online a ciertas horas por no oírlos. Tengo tantos niños rata bloqueados que podría montar una guardería.

Papá y mamá, ignorantes tecnológicos de primer nivel, viven felices al ver como su pequeño cabroncete no les molesta durante horas desde que le regalaron la puta Play. A buenas horas.

martes, 6 de septiembre de 2016

Dimitan, idiotas, dimitan


Del odio rara vez surge el éxito; es caro, es ineficiente y es ciego. Y la ceguera en estos asuntos no conviene si lo que uno quiere no concuerda con el de enfrente o no resulta ético. Difícil solución para esta nación cainita y brutal, donde hasta su presidente, en su tierra natal, puede ser víctima del puñetazo de un chaval con retraso mental. Pero volviendo a la trama principal, y a nuestros cuatro idiotas, no hace falta mirar su actuación con una lupa de cristal, para ponerles nota alguna. Es cierto que el pueblo vota, por fortuna, y cuando se vota, se está poniendo nota, no cabe duda. Pero que alguien me diga, qué nota le ponemos a nuestros cuatro idiotas, si aquí pasan trescientos días y las elecciones sí que se convocan, pero los resultados no se prodigan.



Dicen que aguantan presiones y que reciben muchas llamadas, aunque la única que no reciben es la del pueblo y su lucha, porque esa no interesa y por tanto no se escucha. A la gente ya le dan igual los partidos y su candidatos idiotas porque de todos es sabido que el pueblo no es oído ni por el rey ni por la sota.

Dimitan, idiotas, dimitan: es mejor solución que la abstención que se avecina.